jueves, 28 de agosto de 2014

Viaje a Córcega 2014

Este será un post un poco largo, pero me ha sido muy difícil descartar cosas.


Empezamos el viaje cogiendo el ferry en Toulon hasta Ajaccio, unas 6.30h. Esta ciudad es la capital de la isla y la más poblada. Os diría que es una ciudad muy turística, pero la verdad es que toda la isla lo es.


De aquí ya nos movimos, por la carretera nacional que da la vuelta a toda la isla. Los paisajes son magníficos, vas a ratos al lado de la playa y a ratos por la montaña, difícil no pararse en los miradores. Una cosa muy curiosa también son las criptas por la carretera, fuera del cementerio te encuentras tumbas muy bien cuidadas.

Nos paramos en Sartène, una ciudad muy bonita con callejuelas estrechas y empedradas. Por toda la isla encontraréis tiendas de productos típicos; embutidos, quesos, limoncello, liqueur de myrte,... os pongo una de esta ciudad que me gustó especialmente “La Cave Sartenaise” en la plaza principal:

 

Seguidamente en Porto Vecchio, abajo encontramos el puerto lleno de yates y restaurantes y arriba en una colina la ciudad amurallada: 100% turística, con restaurantes, bares, tiendas,...


Comimos muy bien, por ejemplo en el restaurante A Murta o en U Borgu.


Salteado de ternera Corsa a la Myrte con aceitunas verdes y tagliatelle, asado de cerdo con miel y patatas al horno, berenjenas a la Porto-Vecchiaise (rellenas de albahaca, queso brebis, pan, huevo, ajo y salsa de tomate) o mejillones a la marinera.


Créme Brulée, bañada con licor de Myrte

Siguiente parada la playa Tamaricciu o Palombaggia, esta isla tiene unas playas paradisíacas con arena blanca y aguas cristalinas. Aquí comimos en un restaurante cerca de la playa con muy buenas vistas llamado A Chabraca.


Cogiendo la carretera de Porto Vecchio a Zonza no dejéis de mirar por la ventana, pasas de paisaje de playa a montaña, rodeada de árboles. De sopetón nos encontramos en un lago, y hicimos una ruta hasta llegar a la cascada de Piscia di Gallo.



Otros productos muy típicos son las mermeladas, galletas secas con diferentes sabores, patés de jabalí, ternera a las aceitunas, pato con mandarina y Cap Corse (vino dulce), castañas,...


Una vez llegamos a Zonza seguimos por la carretera hasta Solenzara, donde veremos los picos de Aiguilles de Bavella y gargantas profundas para bañarse.


Justo en la punta sur de la isla encontramos Bonifacio, aconsejo coger uno de los barcos que te hacen un recorrido por los acantilados del estrecho. Escondida entre los acantilados hay una escalera que excavaron unos invasores para intentar conquistar la ciudad. Aunque son muchos peldaños, vale la pena bajar al final, donde encontraréis una pequeña cueva.



Dejamos la parte sur de la isla y nos vamos hacia el norte parando en Corte, justo en medio de la montaña; su museo esta muy bien.


Aquí me encontré con el Fiadone, un pastel de queso, que normalmente se hace con el Brocciu (queso fresco). Con este queso también pudimos degustar canelones rellenos de Brocciu a las finas hierbas con salsa de tomate y buñuelos.


Y llegamos a Bastia, la segunda ciudad más poblada, la verdad es que necesita un lavado de cara muy intenso, los edificios están viejos y algunos parece que se tengan que caer. Los restaurantes y bares están justo en el puerto.

Muy cerca al oeste está St Florent, un pueblo pequeño con playas y la opción de coger un pequeño barco que te lleva a la playa de Loto o la de Saleccia. Dado su difícil acceso suele haber poca gente y son playas de arenas blancas y aguas cristalinas. Nosotros preferimos quedarnos en la playa que está justo al lado del pueblo, bonito para pasear.


La ensalada corsa es una buena forma de probar los dos productos más típicos; los embutidos y la variedad de quesos; te la acompañan con mermelada de higos también de la zona.


Un poco más al norte de Bastia también se puede disfrutar de la playas. Si os gustan más las de piedras aquí encontraréis una buena variedad e incluso alguna de arena.

Playa de Pietranera


En Erbalunga pude disfrutar de unas ricas sardinas asadas.


Playa Marine de Sisco


Y para acabar en Córcega, Calvi, muy bonita, la parte de la ciudadela está muy bien y es muy grande, lo mejor es comprar algo para comer e ir a la playa y disfrutar del sol.


Y dejamos la isla, con el ferry hasta Niza, con una preciosa vista del Cap Corse.


De camino a casa hicimos una parada a Aix-en-provence, os la recomiendo, es muy agradable pasear por sus calles, los edificios son muy bonitos y creo que es la ciudad con más fuentes que he visto. La ciudad es conocida por Cézane y los museos de arte están a la altura.


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